Nuestra historia familiar no es mayor de tres generaciones en el pasado. Aprendemos de los padres, conservamos anécdotas con los abuelos y recordamos historias de los bisabuelos. Cada generación floreció en la misma tierra, pero creció de manera diferente; única y especial. Las raíces se expanden por debajo del suelo y de cada raíz surge una nueva familia, tan alejadas entre si, diferentes una de otra, unidas por un apellido, un legado.
Detente por un momento y mira con admiración el campo de sueños florecientes. Cada hoja, cada flor, cada fruto es el resultado de un momento especial en la vida de alguien conectado a ti; Alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, guerras, paz, amor, decepción. Todo esto forma parte de tí, toma lo mejor y alimenta tu alma, pero no olvides regresar de vez en cuando para que no olvides tu origen
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