jueves, 25 de enero de 2018

De que sirve soñar

Dicen que los sueños son un portal espiritual donde se nos permite una reconciliación con el universo, cada noche nuestra alma busca alivio y paz, perdón y amor.
Al despertar el alma regresa con mensajes codificados en pequeñas coincidencias que nos suceden en el transcurso del día, pero que la mayor de las veces no les ponemos atención por que su lenguaje está en un nivel superior al que nuestro ego no interpreta.
Si tan solo, prestaras más atención a las sensaciones más que a las emociones, agradecerías y empezarías a escuchar lo que el alma tiene que decir.
Siente el aire fresco por entre los dedos, observa los colores y no las formas, aspira la humedad, el calor, el vacío, el amor; escucha las notas melódicas de un gracias y un te amo, sacíate del sol y de la luna, de la risa y del llanto. Escúchate por dentro, profundamente.
También a mi se me olvida vivir, cuando los días se me van en existir. Y oculto mi verguenza cuando me he fallado. Pero cuando amanece de nuevo, si he despertado, se que tengo una nueva oportunidad y hoy si la quiero aprovechar.

El alcance de la historia

Nuestra historia familiar no es mayor de tres generaciones en el pasado. Aprendemos de los padres, conservamos anécdotas con los abuelos y recordamos historias de los bisabuelos. Cada generación floreció en la misma tierra, pero creció de manera diferente; única y especial. Las raíces se expanden por debajo del suelo y de cada raíz surge una nueva familia, tan alejadas entre si, diferentes una de otra, unidas por un apellido, un legado.
Detente por un momento y mira con admiración el campo de sueños florecientes. Cada hoja, cada flor, cada fruto es el resultado de un momento especial en la vida de alguien conectado a ti; Alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, guerras, paz, amor, decepción. Todo esto forma parte de tí, toma lo mejor y alimenta tu alma, pero no olvides regresar de vez en cuando para que no olvides tu origen

miércoles, 3 de enero de 2018

La relatividad del tiempo

En un instante la miró, se acercó y la invitó a tomar un café; ellá aceptó. En minutos estaban intercambiando palabras, frases, risas; Los días se convirtieron en semanas, meses y años en los que sus corazones se iban uniendo, formando un vínculo.
En un instante tomó su mano y colocó un anillo en su dedo, ella aceptó. En minutos estaban haciendo planes, proyectos, ilusiones. Los días se convirtieron en semanas, meses y años en los que sus almas se iban uniendo, completándose.
En un instante se amaron y el cielo les ofreció el milagro de la vida; y ellos aceptaron. En minutos conocieron la alegría, la esperanza, el compromiso. Los días se convirtieron en semanas, meses y años en los que conocieron la paternidad.
En un instante la miró, se acerco y le extendió su mano; ella aceptó. En minutos estaban recordando los días, las semanas y los años, las promesas, las alegrías y la felicidad. En un instante que duró una eternidad sus ojos se encontraron, sus almas se unieron y sus corazones se detuvieron solo para vivir por siempre.

lunes, 1 de enero de 2018

El resultado no es importante, enfócate en la ecuación.

Hay momentos en los cuales aparecen inesperadamente y podría decirse que casuales, destellos de filosofía en nuestras palabras, aquellos consejos que damos a otras personas en algún momento cualquiera. La mayor parte de nuestra existencia, sin contar el tiempo desde que nacemos hasta que formamos una conciencia selectiva; se nos va en tomar decisiones calculando resultar finales favorables, aunque algunas veces no resulte así. En tal caso los tomamos como aprendizaje y los vamos incluyendo en nuevas posibilidades para futuras decisiones.
Pero llega un momento de luz, un microsegundo de iluminación, una verdad que parece más sueño que realidad; en el cual me he dado cuenta que no debe importarme el resultado, porque a final de cuentas siempre habrá un resultado más no un final. Y ese resultado es una consecuencia de mis acciones actuales.
Esto es despertar la consciencia, cuando aplico todos los sentidos en percibir la realidad del momento y saber cuando estoy haciendo bien o mal, no a otros, sólo a mí. Porque esto se trata de mí, Joseph, de mi ego, de mi alma, de mi ser.
Y este despertar se siente igual a el segundo después de un golpe fuerte que te dejó sin sentido por un breve instante. desequilibrado pero receptivo, reiniciado es la palabra. Todo se percibe con claridad y es el momento adecuado para tomar la decisión correcta. O dejarla pasar....